REFLEXIONES DE OSHO SOBRE LA FAMILIA

23 05 2007

El hombre ha superado a la familia. La utilidad de la familia ha terminado; ha durado demasiado. Es una de las instituciones más antiguas, por eso sólo la gente más receptiva puede ver que ya ha muerto. A los demás les llevará tiempo reconocer el hecho de que la familia ha muerto.

Ha cumplido su misión. En el nuevo contexto de las cosas ha dejado de ser relevante; para la nueva humanidad que está nacien­do ahora ha dejado de serlo.

La familia ha sido buena y mala. Ha sido una ayuda ‑a través de ella el hombre ha sobrevivido‑ y ha sido muy dañina porque ha co­rrompido la mente humana. Pero en el pasado no había otra alter­nativa, no había manera de escoger otra cosa. Fue un mal necesa­rio. En el futuro eso no tiene que ser así. En el futuro puede haber estilos alternativos.

Mi idea es que en el futuro no va a haber un modelo fijo, habrá muchos estilos alternativos. Si algunas personas siguen escogien­do tener una familia, deberían tener la libertad de hacerlo. Será un porcentaje muy pequeño. Hay familias en la Tierra ‑muy pocas, no más de un 1 por 100‑ que son bellas de verdad, que son beneficio­sas de verdad, en las que hay crecimiento; en las que no hay auto­ridad, no hay un viaje de poder, no existe la posesión; en las que no se destruye a los niños, en las que la mujer no está tratando de des­truir al marido y el marido no está tratando de destruir a la mujer; donde existe el amor y existe la libertad; donde las personas se han reunido por alegría, no por otros motivos; donde no hay políticas. Sí, ese tipo de familias han existido en la Tierra; todavía existen. A esa gente no le hace falta cambiar. En el futuro pueden continuar viviendo en familia.

Pero para la gran mayoría, la familia es algo desagradable. Pue­des preguntar a los psicoanalistas y te dirán:

‑En la familia surgen todo tipo de enfermedades mentales. De la familia surgen todo tipo de psicosis y neurosis. La familia crea un ser humano muy enfermo.

No es necesaria; los estilos alternativos deberían ser posibles. Para mí, un estilo alternativo es la comuna; es el mejor.

Una comuna significa personas que viven en una familia líqui­da. Los niños pertenecen a la comuna, pertenecen a todo el mun­do. No existe la propiedad privada, no hay un ego personal. Un hombre vive con una mujer porque les apetece vivir juntos, por­que lo están deseando, lo disfrutan. En el momento en que sien­ten que el amor ha dejado de existir, no se aferran el uno al otro. Se despiden con gratitud, con toda su amistad. Empiezan a rela­cionarse con otras personas. En el pasado el único problema era: ¿qué hacer con los niños? En una comuna, los niños pueden per­tenecer a la comuna, y eso sería mucho mejor. Tendrán más opor­tunidades de crecer con muchos otros tipos de personas. De lo contrario, el niño crece con la madre. Durante años, la madre y el padre son para él las dos únicas imágenes de seres humanos. Na­turalmente, empieza a imitarles. Los niños se convierten en imi­tadores de sus padres y perpetúan en el mundo, del mismo modo que hicieron sus padres, el mismo tipo de enfermedad. Se con­vierten en copias exactas. Es muy destructivo. Y no hay manera de que los niños puedan hacer otra cosa, no tienen otra fuente de in­formación.

Si en una comuna viven juntas cien personas, habrá muchos hombres y muchas mujeres; no hace falta que el niño se quede fi­jado y obsesionado con un único patrón de vida. Puede aprender de su padre, puede aprender de sus tíos, puede aprender de todos los hombres de la comunidad. Tendrá un espíritu más amplio.

La familia aplasta a las personas y les da unos espíritus peque­ños. El niño tendrá en la comunidad un espíritu más grande, ten­drá más posibilidades, su ser se enriquecerá mucho más. Verá mu­chas mujeres; no tendrá una única idea de mujer. Tener un solo modelo de mujer es muy destructivo, porque a lo largo de toda tu vida seguirás buscando a tu madre. Siempre que te enamores de una mujer, ¡observa! Existen todas las posibilidades de que hayas encontrado a alguien parecido a tu madre, y quizá fuera eso lo que tenías que haber evitado.Todos los niños están enfadados con su madre. La madre le ha prohibido muchas cosas, la madre tiene que decir no, es inevitable. Hasta una buena madre algunas veces tiene que decir que no y res­tringir y negarse. El niño siente rabia, enfado. Odia a su madre y también la ama, porque representa su supervivencia, su fuente de vida y energía. 0 sea que odia a la madre, y la ama al mismo tiem­po. Y eso se convierte en el patrón. Amarás a una mujer y la odia­rás al mismo tiempo. Y no tienes posibilidad de hacer otra elección. Siempre seguirás buscando inconscientemente a tu madre. Y esto también les pasa a las mujeres, van buscando a su padre. Toda su vida es la búsqueda para encontrar a su papá en su marido.

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